Para aniquilar a los defensores del pueblo, se preparó la ofensiva con un bombardeo previo de 500 aviones que lanzaron sobre el pequeño casco urbano e inmediaciones, 1000 toneladas de explosivos. Solo los maoríes consiguieron alcanzar el pueblo y tomar la estación de ferrocarril, pero por poco tiempo. (Regimiento de Granaderos Panzer) junto con algunos cañones de asalto y expulsó a los maoríes del pueblo otra vez. Ahora era el turno de las tropas británicas y de la Commonwealth de demostrar si eran más capaces que sus aliados estadounidenses y conseguirían finalmente atravesar la Línea Gustav.
Después de la guerra los alemanes negaron rotundamente haber utilizado el monasterio como fortaleza, si bien algunas unidades aliadas declararon lo contrario. Lo cierto es que durante la batalla el monasterio fue destruido por la aviación y la artillería aliada, y entonces los alemanes sí utilizaron las ruinas del edificio para resguardarse. Aquella sugerencia provocó un intenso debate entre los propios jefes militares, que ni siquiera estaban convencidos de que el Ejército alemán estuviera ocupando el monasterio y temían pasar a la historia como los destructores de aquella joya del cristianismo fundada en el siglo VI.
Roccalvecce: un paseo por un pueblo olvidado al lado de Roma
La escritura única del Benevento floreció aquí durante el mandato del abad Desiderius. Los edificios del monasterio fueron reconstruidos en una escala de gran magnificencia, trayendo artistas desde Amalfi, Lombardía e incluso desde Constantinopla, para supervisar las variadas obras. La iglesia de la abadía, reconstruida y decorada con sumo esplendor, fue consagrada en 1071 por el papa Alejandro II.
- El ataque consistió de ocho oleadas sucesivas, con 240 bombarderos lanzando casi 600 toneladas de alto explosivo sobre la abadía.
- Hoy la casa no tiene arrendatario, y busca que alguien se haga responsable de su manutención.
- Aquella sugerencia provocó un intenso debate entre los propios jefes militares, que ni siquiera estaban convencidos de que el Ejército alemán estuviera ocupando el monasterio y temían pasar a la historia como los destructores de aquella joya del cristianismo fundada en el siglo VI.
- Se eligió una zona del río donde la poca profundidad facilitaría el cruce de los infantes y el material, al norte del pueblo de Cassino.
- Es cierto que a esas alturas muchos ya se habían desengañado sobre su mitificado líder y veían claro que aquel conflicto les conducía inexorablemente hacia la derrota.
Comienzo del ataque
La intensidad del ataque fue tal, que sin ni siquiera haber alcanzado los puntos de cruce y abordado los botes, los asaltantes ya sufrían un 25% de bajas (más de 500 muertos). Como ocurría a menudo con las primeras instituciones cristianas, el monasterio fue emplazado en una antigua construcción pagana, un templo de Apolo que coronaba la colina, rodeada por un muro fortificado por encima de la pequeña ciudad de Cassino, aún en gran parte no cristiana por aquel entonces, y que había sido asolada hacía poco por los godos. San Benito resolvió a dedicar el lugar a Juan el Bautista, y una vez que se estableció allí, jamás lo abandonó. En Montecassino escribió la Regla de San Benito, la cual se convirtió en el principio fundador para la práctica monástica en Occidente.
Cuando los carros junto con la infantería avanzaron hacia el río, veinte carros quedaron atrapados completamente en el barro y tuvieron que ser abandonados. A pesar de que esta vez se consiguió dominar parte de la orilla alemana, los casinos en linea dinero real granaderos panzer habían minado las laderas de las montañas que seguían al río, y construido varios puestos fortificados que se cobraron un fuerte peaje en vidas enemigas. Gracias al apoyo de los carros, los hombres de la 34.ª División consiguieron alcanzar los arrabales de Cassino, pero allí fueron finalmente detenidos de nuevo por fuego concentrado de cañones anticarro y de ametralladoras. Impacientes por alcanzar Roma, los aliados organizaron un desembarco en Anzio y Nettuno, al sur de la capital, intentando dejar a sus espaldas a Montecassino.
Para aquellos hombres, ese recibimiento representaba la recompensa a meses de penurias y sufrimientos en los que el sueño de liberar a Roma llegó a tornar en una angustiosa pesadilla. A apenas 140 kilómetros de la capital italiana, en los alrededores de la milenaria abadía de Montecasino, las fuerzas aliadas habían librado contra el Ejército alemán una de las batallas más brutales y dramáticas y la que más merece el título de mundial -por la cantidad de nacionalidades que se vieron involucradas- de cuantas conformaron la Segunda Guerra Mundial. Pero Cassino formaba parte de una línea defensiva, la Línea Gustav, y a pesar de la resistencia de la 1.ª Div.
Pero Clark no quería desaprovechar la oportunidad de disfrutar de su momento de gloria con la liberación de la Ciudad Eterna antes de que el protagonismo pasara a otro frente. Esta sensación se veía, además, reforzada por la decisión del nuevo gobierno italiano, liderado por Pietro Badoglio tras el arresto de Benito Mussolini, de retirarse de la lucha, firmando un armisticio con los aliados que fue anunciado justo en el momento del desembarco en las playas de Salerno, el 8 de septiembre. Los veteranos paracaidistas alemanes se han desplegado en el pueblo y las laderas próximas pero tienen órdenes expresas de no ocupar el monasterio para evitar que sean objetivos militares. A principios de febrero, un batallón estadounidense alcanzó la colina 445, a solo 360 metros de la abadía de Monte Cassino, pero nuevamente, los granaderos panzer contraatacaron y les obligaron a abandonar la cima y replegarse.
En el pequeño monasterio, Benito, con la hermana Escolástica y unos pocos compañeros, vivió sus últimos años. Los vecinos de la frontera, han tenido que aguantar que múltiples visitantes vean este sector de la ciudad con morbo. Igualmente piden que sea lo que sea que allí se radique, no llegué para espantar la tranquilidad del sector, y piden responsabilidad a las autoridades para que allí se establezca un sitio que trabaje por el bien de la comunidad. Hoy la casa no tiene arrendatario, y busca que alguien se haga responsable de su manutención. Aunque encontrar a quien esté dispuesto a este menester no es tarea fácil. Y es que a pesar de sus lujos y su infraestructura de ensueño, la gente no olvida de donde viene y lo que se ha significado este inmueble para la ciudad.
Sin embargo la resistencia que encontraron fue mayor de la esperada, y las tropas aliadas quedaron atrapadas en una bolsa, resistiendo la presión alemana en un episodio que luego se conoció como la batalla de Anzio. Los archivos, además de un vasto número de documentos relacionados con la historia de la abadía, contienen unos 1400 irremplazables códices manuscritos, sobre todo históricos. Y sin embargo, como reconoce el historiador británico, aquel frente suponía mantener ocupada a una décima parte de las fuerzas terrestres de Hitler y favorecía la ejecución de operaciones importantes, como los bombardeos de los yacimientos petrolíferos de Alemania en Rumanía, de modo que no era posible cancelar la campaña. "Los que nos libramos del Día D", como se autodenominaron con sorna las tropas apostadas en el frente italiano aún tenían mucho que aportar al objetivo de los aliados, aunque su esfuerzo no les reportaría "ni gloria ni satisfacción". Se decidió entonces que tropas coloniales francesas del Cuerpo Expedicionario Francés (excelentes soldados de montaña) que se encontraban a 3 kilómetros al norte de la 34.ª División intentaran unirse a esta para presionar sobre los alemanes.
El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses recibió en comodato la mansión Montecasino, antigua propiedad de los hermanos Castaño, para transformarla en un laboratorio temporal destinado a la identificación de víctimas de desaparición forzada. Montecasino aparece, como escribe César Baronio, una verdadera "guardería de santos pastores", hasta el punto de que en aquellos años varios monjes ocupaban las sillas episcopales de Gaeta, Fondi, Sora, Isernia, así como de Benevento, Salerno, Nápoles. La sede de la abadía territorial se encuentra en las cercanías de ciudad de Cassino, en donde se halla la abadía de Montecasino, en cuyo interior está la Catedral basílica de Nuestra Señora de la Asunción y San Benito Abad. Con la batalla de Normandía en marcha, "el mundo comprendió que el resultado de la guerra dependía de los acontecimientos desarrollados mucho más al norte, en Francia y Alemania", apunta Max Hastings en su obra Se desataron todos los infiernos. Aquella maniobra, muy criticada posteriormente por sus propios compañeros de armas, impediría obtener una victoria decisiva y condenaría a los ejércitos allí destinados a un año más de combates en territorio trasalpino.
Existe un relato de la abadía en estas fechas en la Chronica monasterii Cassinensis, por Leo de Ostia y Amatus de Montecassino, que nos da la mejor fuente de los primeros normandos en el sur. El más célebre alumno en el Monasterio fue Santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia y autor de la Summa Theologica, que es la obra cumbre de la teología medieval y ha constituido un referente para la teología católica posterior. Esta nueva fase de la batalla, a la postre la última, se iniciaría el 11 de mayo y en ella tendrían un papel fundamental las fuerzas polacas del general Wladyslaw Anders, encargadas de asaltar Montecasino. La ofensiva había sido preparada con el máximo sigilo, para tomar por sorpresa al ejército alemán, y tanto fue así que cuando se inició el ataque, varios de los principales responsables de la Wehrmacht en el frente italiano estaban ausentes, lo que retrasaría mucho su capacidad de respuesta y brindaría a los aliados una ventaja esencial.
De este modo, el monasterio se convirtió en la capital de un Estado que comprendía una región compacta y estratégica entre el lombardo principado de Benevento y las ciudades de la costa, los ducados de Nápoles, Gaeta y Amalfi, todos ellos aparecidos como provincias (temas) de origen bizantino. Entre los grandes historiadores que trabajaron en el monasterio, en este período, están Erchemperto, autor de la Historia Langobardorum Beneventanorum, la cual es una crónica fundamental del Mezzogiorno del siglo noveno. La ciudad de Casinum, antigua fortaleza samnita y luego leal a Roma, también había sido arrasada en el siglo V por las incursiones de visigodos y vándalos. De los obispos que ocuparon la sede, sólo un nombre goza de cierto crédito histórico, el de Severo Cassinas, de cuya jugar ruleta en casinos online por dinero real participación en el sínodo romano de 487 está atestiguada, y a cuya memoria permanecieron fieles los propios monjes de Cassino, que ya lo recordaban en los más antiguos calendarios de Montecasino que datan de finales del siglo VIII.